Un homenaje pendiente. La Ley de Memoria Histórica, aprobada recientemente por el Congreso de los Diputados, incluye el reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil y de la Dictadura, y esto es lo que reivindica, “harto ya”, Manuel Montilla Molina para su tío, Rafael Montilla García, el último alcalde republicano en Porcuna, asesinado en Baza acabada la Guerra Civil Española.
“Es lamentable que en treinta años de democracia, Rafael Montilla, último alcalde socialista del Frente Popular en Porcuna durante la contienda fratricida, todavía no haya recibido un reconocimiento público de los suyos”, expresa amargamente Manuel Montilla, una vez que el PSOE de Porcuna ha pasado a la oposición municipal y no haya hecho nada al respecto. “Es el único pueblo de España que lo está esperando todavía”, asevera con rotundidad este profesor jubilado, colaborador de Diario Jaén y militante socialista para más señas. Recuerda, con cierta vergüenza, que en la anterior legislatura, en el 2004, cuando los socialistas gobernaban el municipio, la oposición propuso en un pleno municipal dedicar una calle a Rafael Montilla, pero el PSOE, con su mayoría absoluta, se negó “porque no era el momento más adecuado, o lo que es lo mismo, 'el aparato' lo prohibió. Después de veintitantos años, ¿no era todavía el momento adecuado?”, se pregunta Montilla Molina. “Han sido casi treinta años de mandato socialista en Porcuna, desde las primeras elecciones municipales, hasta estas últimas que las ha ganado con holgura el PP, y la memoria del honorable y sacrificado Rafael Montilla, escamoteada por sus propios compañeros de partido”, comenta el profesor, que considera que sería extraordinario que otro partido “pusiera las cosas en su sitio”. Considera que no se puede estar de continuo detrás de la gente implorando, "somos muchos los ciudadanos de Porcuna que llevamos treinta años solicitándolo infructuosamente, pero el PSOE de Porcuna no se atrevió por falta de iniciativa y exceso de miedo y reparo”. Asegura que en todos los pueblos de España se hizo ya, “eso y más cosas, menos en Porcuna, un pueblo miedica y comodón por excelencia; hay que tener más amor propio, pundonor y dignidad”.
Manuel Montilla asegura, que según la historia del pueblo y de los supervivientes de la guerra, su tío era un hombre de orden, justiciero y honrado. Relata que aguantó hasta el último instante en el municipio pero “cuando echó a andar, era tarde; se confió tontamente porque no tenía las manos manchadas de sangre y había salvado la vida a gente significativa de derechas; a él no le salvó nadie”. Narra con tristeza, como fueron sus “amigos” paisanos los que se trasladaron a Baza, donde estaba detenido, y en la clara de un olivar lo mataron a palos. “Como a García Lorca, la muerte fue en Granada". Dejó viuda y siete hijos pequeños. "La viuda, mi tía Trini, recorrió todas la cárceles de España por ser las esposa de un alcalde ‘rojo’ elegido por el pueblo. Así se las gastaba el franquismo fascista y nazi”.
Ahora, su sobrino, harto del silencio institucional local, ya no puede estarse quieto y solicita que la memoria de su tío sea recordada públicamente en su pueblo. Y así se lo ha transmitido en una reciente entrevista al alcalde popular de la localidad, Miguel Moreno, que cuenta con la plena confianza de Montilla.
“Hace 30 años que Rafael Montilla está reclamando a voces, in memoriam, un homenaje y reconocimiento a su deber cumplido como demócrata y socialista”, manifiesta Montilla Molina, que ve a Porcuna “tan proclive a ponderar cualquier mediocridad foránea y tan cicatero a la hora de reconocer lo autóctono, tan hospitalario con los de fuera y tan cruel con los de su sangre, tan comprensivo y condescendiente con la derecha y tan precavido con la izquierda”.
Como complemento, recordar que Rafael Montilla García fue dos veces alcalde de Porcuna: de 11-08-1932 a 18-03-1934 y dos años después, de 22-02-1936 a 01-01-1937 (el 1 de enero de 1937, las tropas de Queipo de Llano tomaron Porcuna).