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René Aguilera fabrica en Porcuna guitarras que exporta al mundo

René Aguilera fabrica en Porcuna guitarras que exporta al mundo

 El minucioso oficio del luthier

 

El oficio de luthier es minucioso y requiere muchas horas de trabajo. A él se dedica René Aguilera, un boliviano que reside en Porcuna desde hace doce años. Su especialidad son las guitarras que ya ha exportado, incluso, a Japón.

 

René Aguilera es natural de Bolivia, pero reside en España desde hace doce años, concretamente, en Porcuna. Hasta allí se desplazó para trabajar, primero, en varias carpinterías y fábricas de muebles, hasta que, finalmente, se pudo dedicar al oficio que le gusta desde pequeño y que ejerce en la actualidad: luthier. Desde la adolescencia se dedica a fabricar instrumentos de cuerda. Su especialidad son las guitarras, aunque también hace bandurrias, laúdes y charangos, un instrumento típico de su tierra.

Lo primero que debe tener claro un luthier es el instrumento al que le gustaría dedicarse. René Aguilera optó por las guitarras, para cuya elaboración es indispensable la madera, especialmente la del pino abeto alemán y el cedro canadiense. "En España sólo hay dos sitios donde te puedes abastecer de esa materia prima: Madrid y Valencia”, comenta Aguilera, que tiene que desplazarse a ambas ciudades para hacerse con ese tipo de maderas y otras como el palo santo de La India o el de Río, el ciprés español y el ébano. "Es un trabajo muy minucioso. Normalmente, me levanto a las siete de la mañana y me dedico a las guitarras hasta las once o las doce de la noche”, asegura. Y es que, un instrumento completamente terminado tiene, aproximadamente, unas setenta u ochenta horas de trabajo.

René Aguilera formó parte de un grupo de música, en su país, a los 14 años. Allí coincidió con Sabino Orozco, el fabricante de instrumentos más antiguo de Bolivia. Fue así como empezó su curiosidad por el oficio. Trabajó con Orozco durante dos o tres años y después se independizó y montó su propio taller. Aún recuerda su primera guitarra. La construyó para él mismo y el trabajo le llevó una semana. La terminación era un poco tosca y no tenía un acabado muy fino, aunque la gente apreciaba su sonido.

A partir de ahí, comenzó a preparase y, cinco años después, vendió su primera guitarra a un reconocido músico de Ecuador que le sugirió varios elementos para perfeccionarla.

René Aguilera vende unas veinticuatro guitarras al año, una cifra que le gustaría incrementar. El problema es que para ello necesitaría una infraestructura mayor. Su taller es pequeño y en él tiene que realizar todas sus tareas de luthier. "Si tuviera una nave en condiciones el trabajo sería más productivo”, reconoce. De ahí que su principal proyecto de futuro sea obtener una nave en un polígono industrial.

A parte de construir instrumentos, Aguilera también se dedica a su restauración. En una ocasión, un hombre de Jaén le llevó a su taller un violín en muy mal estado para que lo restaurara. Cuando terminó el trabajo se fijó en la etiqueta que ponía "Stradivarius, 1725”, una joya que su dueño disfruta, hoy, totalmente mejorada.

Las inquietudes de este boliviano le han llevado a ampliar su mercado, no sólo a diferentes ciudades españolas, sino también, incluso, a Japón, desde donde le han hecho un importante pedido. Algo que consigue, sobre todo, gracias a internet.

 

Más información sobre el trabajo de René Aguilera en www.reneaguilera.com

 

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3 comentarios

Jhon Maldon -

He comprado dos guitarras de Rene la verdad estoy encantado aquí en Holanda hay interesados y su pagina web esta muy diseñada todo un arte Felicidades rene sigue adelante

ana -

me parece fascinante el oficio de rene, y como lo conozco me alegra que en Porcuna tengamos gente emprendedora. Ojala que su negocio prospere

anonimo -

cuanto puede costar una guitarra de estas caracteristicas, mas o menos.
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