Porcuna celebra de manera ferviente la festividad de San Marcos

Bajo el fuego purificador. En honor al santo, la noche del sábado anterior, al lado de la ermita chiquillos y vecinos del barrio quemaron el tradicional y ancestral chisco de San Marcos con trastos, enseres y objetos inservibles. Aunque dista mucho de antaño, esta tradición resiste a perderse. Los viejos y no tan viejos tienen aún en el recuerdo esta arraigada tradición de Porcuna, cuando los muchachos de los barrios iban por las calles los días anteriores recogiendo y acarreando todo aquello que ardiera. Luego, en las vísperas a la festividad, se montaba el chisco por la tarde. Al caer la noche, se le prendía fuego, mientras vecinos y chiquillos cantaban a corro alrededor de las luminarias canciones populares y letanías en honor al Santo. Era la excusa perfecta para bailar, cantar y charlar alrededor del resplandor de la lumbre. Cuando el fuego estaba ya en las brasas y los rescoldos dispersos, los más atrevidos lo saltaban una y otra vez. Famosos eran los chiscos de la plaza Cerrajeros, el de Jesús, el del llanete Altozano, el de la calle Mesón y el de San Marcos, entre otros. Y aunque hoy no son lo que eran , el ánimo de los que se congregan alrededor de los mismos, para honrar a San Marcos, sigue siendo el mismo de siempre.
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antonio -
Ferrero -