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La vida que regaló un rumano

La vida que regaló un rumano

EN SU DOMICILIO. Julián Barbalata vivía con el donante.

Noticia extraída de Diario Jaén, 13/10/2007
 
Halidi Adrián sólo llevaba seis meses en Jaén. Vino en busca de un trabajo con el que ganar más dinero para su familia. Pero, cayó desplomado en el domicilio de su amigo y murió, horas más tarde, en el hospital. Su cuerpo viaja a Rumanía. Dejó aquí sus riñones y el hígado.
     
     Enrique Alonso/ Jaén
La Consejería de Salud informó, por medio de un comunicado de prensa, el pasado martes, que un hombre de 49 años, que había fallecido en el Complejo Hospitalario de Jaén, se convertía en el octavo donante de órganos del año gracias a la generosidad de su familia.
Fue Halidi Adrián, un rumano que sólo llevaba seis meses en la provincia. Cayó al suelo cuando cocinaba en casa de su amigo, Julián Barbalata, en Porcuna. Pese a la rapidez del traslado al centro de salud y, posteriormente, al Hospital de Jaén, nada se pudo hacer con su vida. Julián Barbalata, a diferencia de otras familias de donantes que desean el anonimato, quiere contar la historia de su amigo. “Quiero decir a los jiennenses que los rumanos regalamos vida. Estoy harto de ver, en la televisión y en los periódicos, noticias en las que siempre resaltan nuestra nacionalidad cuando hacemos algo malo”, manifiesta. Honra la memoria de su amigo contando el gesto y el altruismo de su familia.

AMIGOS DESDE SIEMPRE. Julián Barbalata es de Bopfani. Halidi Adrián también nació allí. Sus familias se conocen de toda la vida. El donante era piloto de aviones, pero ganaba más dinero en una fábrica de piscinas de Porcuna. Sólo llevaba seis meses en España. Vivía en casa de Julián, junto con su padre. Por el momento, sólo trabajaba para enviar dinero a su familia. Estaba casado y tenía dos hijas, de 24 y 20 años.
Julián Barbalata explica que le dijo a su amigo que trabajar en España era duro, pero insiste en que vienen de familias pobres, con muchos hermanos, que necesitan los euros que ofrecen los empresarios jiennenses. Pese a sus 23 años, ya tiene la experiencia de largos meses en el campo y en la piscina. Ahora, está de camarero. Todos lo conocen en Porcuna como Julián, el de la Cafetería Rosa. Explica que la experiencia de la muerte de su amigo es la más dura que ha vivido en España. Halidi Adrián no tenía a familiar alguno en España. Por ello, su amigo Julián Barbalata y su padre fueron los que tuvieron que atenderlo en todo momento. Cuenta cómo cayó desplomado en la cocina, mientras que preparaba algo para comer. Luego, las horas de angustia en el hospital.
“Llamar a su familia fue muy trágico. Telefoneé a su hermano. Luego, a una hija. Era piloto de aviones, por lo que la compañía, que se ha enterado del caso, ha corrido con el transporte del cuerpo”, explica. Sin embargo, Julián Barbalata quiere insistir en la generosidad de su familia. “El día 3 de octubre, por la noche, salió la doctora y ya nos dijo que le quedaba poca vida. Nos ofreció la posibilidad de donar los órganos. Mientras que se pueda salvar una vida, se hace. Quiero que quede claro que los rumanos regalamos vida sin conocer a las personas que se beneficiarán. Nos da igual quién sea. Sólo miramos que es un ser humano. Por la vida de mi amigo ya no se podía hacer nada”.
Julián Barbalata manifiesta que él no era familiar, por lo que no podía autorizar la donación. “Llamamos a su hermano y dijo: “Si se puede hacer algo por una persona, adelante”. Luego, cuando llegó a España, resolvió toda la burocracia. Halidi Adrián dejó sus dos riñones y el hígado. Su cuerpo marcha a su ciudad natal para rendirle un homenaje antes de sepultarlo. Mientras, sus órganos ya están dentro del cuerpo de personas que los necesitaban para continuar con vida.

PARA SER DONANTE. El ejemplo de Halidi Adrián lo pueden seguir todas las personas que deseen. Los ciudadanos tienen la opción de solicitar en la red cita para registrar el testamento vital, así como realizar una preinscripción con todos aquellos aspectos que desean que se tengan en cuenta. Esta preinscripción deberá ser formalizada, posteriormente, en la Delegación de Salud de Jaén. Junto a ello, la oficina virtual de Salud permite a los usuarios modificar la cita solicitada y la preinscripción realizada, así como consultar su testamento vital una vez inscrito. Para estos trámites, es un requisito imprescindible que la persona disponga de certificado digital, con el fin de garantizar que el procedimiento se lleva a cabo con todas las garantías. Estas prestaciones a través de internet se suman a otras que ya se venían facilitando, como la gestión de citas a través del teléfono de Salud Responde (902 505 060) o la posibilidad de descargar en la página web de Salud los formularios para inscribir el testamento vital y para acceder a información de interés.

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5 comentarios

r786sj -

Pues yo estoy de acuedo en eso.Algo puede haber influido

no me lo creo -

pues tb se podria investigar el lugar donde trabajaba este pobre hombre fallecido por si hay algo que ver con la muerte....

Desde madrid -

Animo Julian y que gente buena hay en todas partes,te conocemos personalmente y se ve que estas muy integrado en el pueblo y muy agradable sirviendo los cafes donde Rosa,un saludo.

S21729000000210 -

porcunera

alguien -

Bien dices Julian sobre el tema de los rumanos, pienso que solo hay que distinguir entre buenas o malas personas independientemente de su nacionalidad.Ademas no se quien se cree con el poder y el dominio de un territorio porque tu madre te halla parido aqui o alli todos somos personas y tenemos derecho a vivir donde podamos y queramos vivir, ya sea un pais u otro.
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