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Encarnación Gutiérrez, 105 años de experiencia

Encarnación Gutiérrez, 105 años de experiencia

Así rezaba el titular de la noticia publicada en el número 41 del Boletín de Información Municipal de la Pobla de Mafumet (Tarragona), con motivo del 105 cumpleaños de Encarnación Gutiérrez Cañas, vecina de esta localidad tarraconense y natural de Porcuna.

Su sobrina, Juana Garrido Gutiérrez, ha sido nuestra confidente. Gracias a ella hemos sabido que su tía y paisana nuestra, Encarnación Gutiérrez Cañas, cumplió105 años, el pasado 12 de marzo, convirtiéndose en una de las pocas personas centenarias de Cataluña. Con motivo de su aniversario, una representación municipal, encabezada por el alcalde de la Pobla, Joan Maria Sardá, hizo una visita de homenaje a la vecina de más edad de la Pobla de Mafumet. La homenajeada estuvo acompañada de una nutrida representación familiar, que cuenta con 6 hijos, 15 nietos y 20 biznietos. Después de recibir las felicitaciones conmemorativas de su longevidad, Encarnación tuvo que soplar las velas de la gran tarta que se repartió entre todos los presentes.

Y es que, nuestra paisana centenaria, goza de una excelente salud y se conserva de maravilla. Quizás el secreto de su longevidad esté en los genes, ya que su madre falleció con 106 años a su espaldas y su hermana Natalia acaba de cumplir los 95.

Encarnación nació, a principios del siglo pasado, en el seno de una humilde familia campesina, en la calle Silera de Porcuna. Su padre se llamaba Luis y su madre María del Carmen. Se crió con seis hermanos más y su infancia transcurrió entre la Silera y una casería con viñas en las afueras del pueblo, donde sus padres ejercían de caseros. Para ayudar a la familia, empezó a trabajar a edad muy temprana en el campo, dando jornales en la matalaúva, algodón o en los garbanzos. Entabló noviazgo con Felipe Bellido Toribio, con quien se casó a los 18 años de edad. Fruto del matrimonio fueron los 6 hijos que tuvieron. Cuando estalló la Guerra Civil en 1936, la familia se desplazó a Torredelcampo y, después, a Cambil. Terminada la contienda militar, el matrimonio regresó a Porcuna y a los pocos días de su llegada, la represión franquista se cebó con el marido de Encarnación. A causa de una denuncia política, interpuesta por unos vecinos, Felipe fue detenido en su propia casa y encarcelado por la guardia civil. Fue la última vez que Encarnación vio a su marido, que fue fusilado días después en Jaén.
Viuda y con seis hijos, Encarnación pasó los peores momentos de su vida. Las fatigas fueron innumerables para sacar a su prole adelante. Trabajó a destajo en el campo, sirviendo en las casas, o donde fuera, llegando incluso a pedir limosna en los pueblos cercanos.
Después de muchos años de calamidades, en 1954 emigró a Madrid, instalándose en una chabola del barrio de el Pozo del Tío Raimundo, donde las penurias siguieron en los primeros años fuera de su pueblo natal. Con el esfuerzo de todos sus hijos, ya trabajando en al capital de España, pudo conseguir una vivienda digna donde residió bastantes años rodeada de todos ellos. Actualmente reside en la casa de su hija Victorina, en la Pobla de Mafumet, donde ha celebrado su último cumpleaños.

 

Desde Porcuna, y aunque un poco tarde, ¡Muchas Felicidades!

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