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El Cristo de la Expiración y la Virgen de los Dolores emocionan al pueblo

El Cristo de la Expiración y la Virgen de los Dolores emocionan al pueblo

La Cofradía del Cristo de la Expiración, comenzó su desfile procesional a las 21:30 horas, desde la iglesia de San Benito, en el año en que celebra el XXV aniversario de salida a hombros del Cristo. La expectación de este Jueves Santo era máxima cuando el Cristo aparecía bajo el arco de la puerta del templo con su cruz inclinada hacia atrás para salvar la poca altura del portal. Los sones musicales de la Agrupación Musical "María Magdalena" de Santaella (Córdoba) se mezclaban acordes con los aplausos fervientes de los cientos de porcunenses reunidos en las inmediaciones. La Cofradía estrenaba el incensario, donado por Paco y Rocío Ruiz Cobo.

La comitiva, encabezada por su cruz de guía y sus nazarenos con túnica blanca, capa, caperuz y cíngulo rojo, llegó pronto a la calle Huesa, donde se viviría uno de los momentos más esperados de la noche, la popular saeta de Paco de la Rosa que ofrece cada año a la imagen del crucificado. El paso, escoltado por cuatro niños de romanos y portado exquisitamente al estilo malagueño, puso rumbo hacia la iglesia parroquial donde se vivirían los instantes más emocionante de la noche: el encuentro del Cristo con la Virgen de los Dolores y el misterio de las Siete Palabras. En medio de una multitud de vecinos y en torno a las diez y media de la noche, las dos tallas se unieron en la plaza de Andalucía celebrando el Encuentro en el que Madre e Hijo se intercambiaron saludos. Los tronos, levantados a pulso por sus costaleros, se mecían al compás de las notas musicales de la Banda de Música "Ciudad de Porcuna", que acompañaría a la dolorosa en todo el trayecto. Siguió la lectura de las últimas Siete Palabras que pronunció Cristo en la Cruz, difundidas por el párroco Jesús Millán y comentadas por un representante de cada una de las hermandades locales de pasión. Con la saeta sufrida de Paco de la Rosa terminó la meditación del testamento de Jesús, que hizo hace dos mil.

Recibiendo el respeto y la admiración de los congregados, los dos pasos continuaron juntos por las calles Carrera de Jesús, Sepulcro, San Cristóbal y Castelar, hasta llegar al Paseo de Jesús, donde se produce la despedida del Hijo y la Madre, caminando ésta, junto a sus cofrades y costaleros, hacia su templo de Jesús, donde se recogería pasada la media hora de la madrugada. Ya en solitario, el Cristo emprendió su regreso a San Benito donde tuvo su entrada una hora más tarde.

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