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«Fuenteovejuna» cinco siglos después

Extraído del ABC Córdoba del 14/11/02

«Fuenteovejuna» cinco siglos después

La comarca del Guadajoz festejaba ayer la victoria del pueblo contra el poder institucional. Parece una reedición de la obra de la famosa obra de Lope de Vega con venganzas, miedos y amenazas soterradas a las que el pueblo logra sobreponerse
A. MUÑOZ. CÓRDOBA/

Como en aquella épica revuelta de los vasallos de Fuente Obejuna contra el poder del todopoderoso comendador de la orden de Calatrava, Baena ha reeditado 528 años después la victoria del pueblo (comarca en este caso) contra una decisión que parecía iba a adoptarse contra viento y marea, pasando incluso por encima de la opinión generalizada en contra de la instalación del vertedero de residuos industriales en una finca de 25 hectáreas, situada a unos 20 kilómetros en dirección a Valenzuela.

La diferencia entre el levantamiento de Fuente Obejuna y el de la comarca del Guadajoz se mide en decibelios. En 1476 hubo lo que bien podría definirse como asonada (baño de sangre incluido); en 2004, lo que ha predominado ha sido una oposición silenciosa, rota únicamente por las dos macromanifestaciones de la localidad y de la capital y las protagonizadas el día que Tecmed trató de presentar su proyecto.

Oposición en la clandestinidad

De hecho, cualquier viajero que días atrás recalase en el municipio del Guadajoz jamás podría imaginarse que se encontraba en una «zona caliente» a punto de ebullición. En las calles baenenses -despobladas por el comienzo de la campaña olivarera-, costaba trabajo encontrar una huella del movimiento antivertedero y pocos eran los que en los momentos de mayor tensión se aprestaban a hablar públicamente en contra del proyecto de la empresa del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, apadrinada por el alcalde, el socialista Luis Moreno. «Cada vez que poníamos un cartel, desaparecía al poco tiempo», manifiesta José Rodríguez Sillero, uno de los cinco portavoces que integran la Coordinadora. Un par de pegatinas adheridas a señales de tráfico es el único rastro del movimiento social que empezó a gestarse el verano pasado.

Pese a la fuerza demostrada por este colectivo (cada vez con más adhesiones), lo cierto es que nadie o muy pocos se han atrevido a manifestar su apoyo en público. Un miedo atávico que hacía enmudecer a los vecinos, cuando no negar lo evidente. «No sé de qué me habla, ni sé dónde está el vertedero», comenta el camarero de un conocido restaurante al cronista. Aquél zanja la conversación encogiéndose de hombros cuando se le recuerda el movimiento de contestación social rematado con las dos manifestaciones en la localidad. «Mire usted, yo no salgo de aquí». Otro vecino sí parece tener las cosas más claras: «Está a 20 kilómetros de aquí, casi llegando a Valenzuela en la finca Alcuba, pero no sé nada más».

Mensajes amenazantes

Esa misma resistencia la han manifestado los propietarios de los establecimientos que osaron instalar improvisadas mesas para la recogida de firmas. Negocios que, por razones obvias, nadie entre los antivertedero quería delatar, y siempre por miedo.

«Tenemos miles de firmas», comenta Rodríguez Sillero, quien pese a su papel de activista en el colectivo que agrupa a 14 plataformas, prefiere mantener en el más puro anonimato la identidad de su empresa privada. La razón es bien simple: no quiere correr la misma suerte que varios profesores de la Sagrada Familia, que aseguran haber recibido mensajes poco tranquilizadores sobre su futuro después de haber intentado traducir al lenguaje docente la situación de crispación que los colegiales vivían en sus barrios, y hasta tal vez en sus propias casas.

Ni siquiera toda una institución como el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Aceite de Baena quiso alzar la voz alegando desconocer el proyecto. Y eso que almazaras tan importantes como la de Nuestra Señora de Guadalupe había decidido seguir los pasos de otras de la comarca para posicionarse en este tema. De hecho, había prevista una asamblea para el próximo sábado dada «la trascendencia que, para el buen nombre de los aceites de la Denominación, pueda tener la problemática originada por la planta de tratamiento y el vertedero».

Tácticas de guerra

Ante este panorama, al batalla se libraba en los canales de comunicación. La lluvia de octavillas con alegatos a favor del vertedero y contra los instigadores de la revuelta ha sido casi constante. Su objetivo y los métodos han sido los mismos que en tiempos de guerra se han empleado para desmoralizar al enemigo.

Aquí, igual que sucedió con la «Fuenteovejuna» de Lope de Vega, el pueblo se ha sobrepuesto, eso sí sin necesidad de que llegue la sangre al río.
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